Perder peso puede significar meses de esfuerzo, disciplina y cambios importantes, pero cuando el cuerpo cambia, también cambia la apariencia de la piel.
Después de una pérdida de peso considerable, es
frecuente notar flacidez, perdida de firmeza o exceso de piel en zonas como el
abdomen donde es más frecuente, pero así también puede ser en brazos, muslos,
glúteos o cuello.
La piel tiene una capacidad natural de
adaptarse a los cambios de volumen gracias al colágeno y a la elastina, sin
embargo, cuando ha permanecido estirada por un periodo prolongado, puede perder
parte de su capacidad de retracción, pero así también la edad, la genética, la cantidad
de peso perdida y la calidad de la piel también puede influir.
Y aunque cada cuerpo responde de manera
diferente, hoy existen varias alternativas para acompañar esta nueva etapa y
mejorar la apariencia de la piel.
Por eso no existe una solución única: “El tratamiento ideal debe adaptarse a cada persona.”
¿Qué Opciones Existen?
Tratamientos
estéticos como:
1. Radiofrecuencia:
Una alternativa no invasiva que
utiliza energía térmica para trabajar los tejidos y estimular el colágeno,
ayudando a mejorar progresivamente la textura y firmeza de la piel.
2. Ultrasonido:
Una tecnología que permite actuar en
planos específicos de los tejidos y que, en pacientes seleccionados, puede
contribuir al tensado y remodelación de la piel.
3. Masajes estéticos
reafirmantes:
Mejoran la circulación sanguínea,
estimula la producción de colágeno y ayuda a tensar la piel para combatir la
flacidez.
4. Cirugías
Cuando existe un exceso importante de piel, los tratamientos no quirúrgicos pueden no ser suficientes. En estos casos, procedimientos de cirugías plásticas pueden ser considerados como una alternativa para retirar el tejido excedente y redefinir el contorno corporal.
Lic. en Estética de la Clinica de San Lorenzo Centro