El ácido hialurónico es una sustancia que se encuentra de manera natural en nuestro organismo y que cumple funciones muy importantes, principalmente relacionadas con la hidratación, la elasticidad y la estructura de diferentes tejidos.
Naturalmente, el ácido hialurónico está presente en diferentes partes del cuerpo, especialmente en la piel, los ojos y las articulaciones. Con el paso del tiempo, la cantidad de ácido hialurónico que produce nuestro organismo puede disminuir, lo que puede contribuir a la pérdida de hidratación y elasticidad de la piel, así como a determinados cambios en otros tejidos.
Cuando hablamos de medicina estética, uno de los tratamientos que más ha ganado popularidad en los últimos años es el ácido hialurónico. Sin embargo, así como ha aumentado su popularidad, también han aparecido muchas dudas, expectativas poco realistas y mitos alrededor de su utilización.
Algunos mitos y verdades que envuelven al ácido hialurónico son:
Esto no es así. El resultado depende de diferentes factores, entre ellos la cantidad de producto utilizada, el tipo de ácido hialurónico seleccionado, la zona tratada, la técnica de aplicación y, sobre todo, el criterio del profesional.
Un tratamiento correctamente planificado busca que el resultado sea proporcional y armónico.
Esta es una expectativa que se debe aclarar. El ácido hialurónico puede mejorar determinadas arrugas, pliegues y pérdidas de volumen, dependiendo de la zona y del producto utilizado, pero no significa que vaya a eliminar absolutamente todas las arrugas.
No. En general, los rellenos de ácido hialurónico son temporales y el organismo los va degradando progresivamente.
La duración del resultado no es exactamente igual para todas las personas. Puede variar dependiendo del producto, la zona tratada, la cantidad utilizada y las características individuales del paciente.
Uno de los principales objetivos es conseguir una mejor relación entre las diferentes estructuras del rostro.
El médico puede buscar recuperar el volumen que se ha perdido con el paso del tiempo o aportar volumen en una zona que presenta una determinada deficiencia.
Cuando la anatomía y la indicación lo permiten, el ácido hialurónico puede ayudar a disminuir la apariencia de determinados pliegues y líneas faciales.
Otro resultado que puede buscar el médico es mejorar determinados contornos faciales.
Desde mi perspectiva, este es uno de los resultados más importantes.
Un buen tratamiento estético no debería buscar que todos los pacientes tengan el mismo rostro. Cada persona tiene características propias y el objetivo debería ser mejorar aquello que puede ser mejorado sin perder su identidad.
El resultado también debe evaluarse desde la perspectiva del paciente.
Antes del procedimiento, es importante conocer qué espera conseguir, cuáles son sus preocupaciones y qué resultado considera satisfactorio.
Gerente de la Clinica de Villarrica